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La próxima herramienta de remixes y versiones con IA de Spotify acaba de recibir su mayor impulso de catálogo hasta la fecha: Merlin, el organismo de derechos que representa a más de 30.000 sellos independientes y distribuidoras, se ha sumado junto a Universal Music Group para respaldar la función de pago.
Cuando Spotify anunció por primera vez su iniciativa de remixes y versiones con IA junto a Universal, la crítica obvia era que cubría una franja estrecha de la música grabada: el mundo de los grandes sellos. La llegada de Merlin cambia eso por completo. Los sellos independientes representan colectivamente una parte sustancial del volumen global de streaming, y la red de Merlin abarca tanto distribuidoras como sellos, lo que significa que una amplia variedad de artistas —desde pequeños sellos de jazz hasta distribuidoras de bedroom-pop— podría acabar formando parte del catálogo de pistas remezclables.
Para los creadores que utilizan herramientas de audio con IA, esa profundidad de catálogo importa enormemente. Una función limitada a un puñado de estrellas del pop de grandes sellos es una curiosidad; una que alcanza a decenas de miles de artistas independientes es un recurso creativo realmente útil.
Según TechCrunch, el producto exige que los artistas den su consentimiento de forma activa, y tanto el crédito como la compensación están integrados en el marco desde el principio, no añadidos como un parche posterior. Esa arquitectura basada en el consentimiento es lo que diferencia esta iniciativa de las disputas sobre entrenamiento de IA con scraping indiscriminado que han sacudido a la industria. El contraste con las prácticas de entrenamiento de IA en imagen y vídeo es elocuente: mientras los artistas visuales siguen litigando en los tribunales sobre si su obra fue utilizada sin permiso, Spotify y sus socios discográficos están construyendo una capa de licencias antes de que el producto salga al mercado.
El modelo de compensación no se ha detallado públicamente —Spotify no ha revelado las tarifas de regalías por remix ni los repartos de ingresos—, pero la mera existencia de una estructura de pago presiona a las plataformas competidoras a igualarla.
La forma concreta de la herramienta aún está tomando forma. Spotify la describe como una función de pago, lo que sugiere que se integrará en un nivel premium en lugar de estar disponible para los usuarios gratuitos. Los fans podrán crear versiones y remixes generados por IA, pero los controles exactos —tempo, estilo, instrumentación— no se han especificado públicamente.
Para los creadores de arte e imagen con IA que ya combinan visuales generados con música, una capa de remixes licenciada y remunerada dentro de Spotify sería una adición significativa al conjunto de herramientas. Actualmente, combinar imágenes con IA y música para vídeos o contenido en redes sociales requiere gestionar los derechos manualmente o recurrir a bibliotecas libres de derechos. Una herramienta nativa de Spotify con licencias claras podría simplificar considerablemente ese proceso, siempre que el resultado pueda exportarse, algo que tampoco se ha confirmado.
El modelo de licencias más amplio se hace eco de lo que algunas plataformas de vídeo con IA han intentado en el ámbito visual, donde los artistas reciben regalías cuando su obra licenciada se utiliza para entrenamiento o generación. Si el enfoque de Spotify se convierte en una plantilla para el audio con IA en general dependerá de cómo rinda el producto comercialmente y de si otras distribuidoras siguen el ejemplo de Merlin.
Spotify no ha anunciado una fecha de lanzamiento para la función de remixes y versiones con IA.